PRISMA, EL ARTE DE PONER COLOR A LA MESA

Una colección de pequeños objetos, grandes personalidades y mesas que cuentan historias.

Cuenta una antigua historia que, en una casa donde siempre había flores frescas y una vela encendida, existía una mesa capaz de cambiar de personalidad cada día. A veces se vestía de verde profundo, entre frutas recién llegadas del mercado; otras, de tonos cálidos, con cerámicas antiguas, manteles estampados y la luz dorada de una sobremesa interminable.

Pero había algo que nunca cambiaba: en el centro de aquella mesa, pequeñas esculturas de colores esperaban su momento.

Eran los saleros y pimenteros de la colección PRISMA.

EL BODEGÓN DE LOS PEQUEÑOS PLACERES

Inspirada en el juego de la luz, la fuerza del color y la belleza de las formas. Los volúmenes redondeados, casi escultóricos, dibujan siluetas que recuerdan a pequeñas torres, tótems contemporáneos o piezas encontradas en algún gabinete de curiosidades.

El resultado es una colección que invita a mezclar, combinar y experimentar. Marrones profundos que evocan el chocolate y la madera antigua; naranjas luminosos que recuerdan a los cítricos maduros; amarillos solares, verdes botánicos y azules misteriosos que parecen guardar un pedacito de noche.

UNA PEQUEÑA REVOLUCIÓN SOBRE LA MESA